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Cuaderno de Bitácora, Ruby Princess

Cuaderno de Bitácora, Ruby Princess
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Subimos a bordo del Ruby Princess, empieza una nueva experiencia que a lo largo de esta serie de relatos, os voy a ir contando, ahora camino de Civitavechia, voy escribiendo en el silencio  de mi camarote solo roto de vez en cuando por el leve sonido del roce del mar sobre el casco, y empiezo a tenerlo claro cómo será, como os llegará esta nueva aventura, para comenzar una primera parte a la cual denominaré “ Cuaderno de Bitácora”, será el día a día de este hermoso buque, el segundo tratará sobre la ruta que estoy realizando, y por último mis conclusiones del producto Princess Cruises.

La Bitácora se inicia en Cádiz, embarcamos en esta maravillosa ciudad, antes de llegar cuando sobrevolamos Málaga e iniciamos un giro  para introducirnos al interior e iniciar el descenso al Aeropuerto de Jerez de la Frontera, de allí en taxi hacia el puerto y en unos minutos en la terminal de cruceros (por denominarlo de alguna manera, puesto que está en obras y mejor me salto este trámite para no ensombrecer una ciudad tan maravillosa como Cádiz), el barco está hay inmenso, reluciente, sobresaliendo su chimenea con el anagrama de la compañía que se puede divisar desde muchas partes de la Bahía, la verdad que es un barco el Ruby Princess, que impresiona.

El trámite de embarque es bastante rápido, nos encontramos en una cabina exterior, (después de algunos años volvemos a ellas), lo primero que tengo que señalar son dos cosas, una la amplitud de la misma y la otra es la insonoridad que hay dentro, son cabinas muy estandarizadas pero suficientes para dos personas, con un armario muy interesante de espacio y que se encuentra formando una zona con el baño como si fuera un vestidor, lo cual hace que no estemos  por medio mientras seleccionamos que ponernos.

Vamos a descubrir el barco y empiezan nuestras sorpresas en positivo, la nave viene llena, pensad que está realizando un posicionamiento desde Miami a Barcelona, para iniciar desde aquí la temporada en Europa más concretamente en el Mediterráneo, pues no tienes la sensación de agobios que puedas tener en otras naves, también puede influir en lo mismo que el pasaje que viene a bordo es madurito, pocos niños, cruceristas muy expertos, tendré oportunidad de hablar con algunos ( Platinum, Gold, Élite), pero eso vendrá en otro relato, y porque no decirlo el buque tiene cantidad de espacios donde la gente sabe perfectamente donde encontrar su espacio para su esparcimiento, no tengo que deciros que han aumentado mis ganas de cruzar el charco de esta forma, con lo que tendré que mirar ya la mejor opción.

Salimos de Cádiz con un fuerte viento, no puede ser de otra manera, tenemos que ser ayudados por remolcadores tanto a proa como a popa, porque el barco que tiene mucha vela (altura y eslora), no puede realizar la por sí mismo la maniobra de partida, con lo cual es curioso, sobre todo para aquellos que os gusta ver las maniobras en puerto así como la navegación, la misma es intensa, tenemos vientos de fuerza nueve cruzados, con lo cual está provocando un oleaje intenso y repetitivo generando olas de entre dos metros y medio y tres, el barco por supuesto va con los estabilizadores de babor, porque vamos unos grados escorado de estribor por efectos del viento, curiosamente adentro del barco no se nota casi nada de vez en cuando un ligero temblor nada más. Esa noche tenemos todos una experiencia que hay que vivirla, pasar el Estrecho de Gibraltar, navegamos rumbo hacia Alghero en Cerdeña, con lo cual al día siguiente, nos toca, navegación.

Los días de navegación para mí son de lo mejor, son los que más disfruto, puesto que para mí un crucero, aparte de tener la oportunidad de ir de un puerto a otro y conocer ciudades, son sus días de navegación sin tocar puerto y así poder disfrutar de dos elementos importantes del crucero, del barco con sus cosas buenas y malas también, y de la mar, con su fuerza, pero con su dulzura, su movimiento como cuando eras pequeño y te acunaba tu madre, eso solo me lo da el mar, el volver a los recuerdos de mi niñez, aparte es ese día que aprovechas realmente de disfrutar de todo lo que te puede ofrecer la nave.

La nave la  describiré en otro relato, pero si dar una  breve pincelada sobre ella, nos encontramos con el último barco de la Princess Cruises el “Ruby”, es idéntico a sus otros hermanos el “Emerald y Crown”, son barcos dentro de un orden, si grandes estruendosidades, pero muy acogedores, con un ambiente que mezcla algunos rincones con aires de club privados británicos, con otros más abiertos y vanguardistas, es fácil de moverse por el cosas que se agradece y toda su vida social principalmente  se desarrolla en el atrium de mismo La Piazza, la gente participa de todas las actividades que se hacen en ella, aparte de disfrutar de la música en vivo que hay en diferentes bandas de horas.

Para mi está primera experiencia con Princess está resultando de lo más satisfactoria, pero sigo con ahínco persiguiendo e intentando encontrar al capitán Stubeng ( vacaciones en el mar), pregunto a la tripulación, a los cruceristas más avezados en la compañía y al final encuentro al capitán ciertamente no es el mismo pero a mí me vale, tengo la oportunidad la última noche de gala de compartir durante unos minutos con Tony Yeomans, capitán de una dilatada carrera en Princess Cruises con el que coincidí en dos aspectos que ambos nos gusta el mar, navegar y jugar al golf, no era al que yo buscaba pero, se aproximaba bastante aquel hombre vestido de blanco siempre con una sonrisa en la boca.

Siguiendo con la navegación el barco tiene muy buena estabilidad, lo que te da sensación no solo de seguridad sino, que nos encontramos ante un barco que no nos va a llevar a desagradables  situaciones adversas tanto de oleaje como de viento, en estos días a bordo de el hemos vivido dos días donde la embarcación ha tenido que demostrar lo dicho una cruzando desde Cádiz a Alghero y la otra desde Montecarlo a Barcelona, en la primera se tuvo que demostrar la pericia no solo del capitán sino también del práctico para ayudarle a poder salir de su atraque, la segunda con un fuerte oleaje el barco solo tenía un ligero cabeceo, con lo cual se ha podido gozar y disfrutar con el sin ningún problema.

Cuando lleguemos a Barcelona, el Ruby Princess se habrá hecho en total desde su partida en Port Everglades 5443 Millas náuticas, toda una aventura y toda una experiencia para aquellos que les gusta este tipo de viajes, entre ellas se habrá hecho 3311 de tirada hasta Funchal o lo que es lo mismo habrán disfrutado de seis días seguidos sin tocar tierra, solo disfrutando de la mar, el sol, la tranquilidad y el sosiego de una nave como está, el crucero que tiene una duración de quince días, ocho de ellos de navegación, que envidia y que ganas a la vez de hacer mi primer transatlántico, esté será en el 2012.

Como conclusión a esté primer relato de subimos a bordo en el Ruby Princess, creo que es un buen producto, igual un gran desconocido en el mercado español, pero que poco a poco se está abriendo mercado en el mismo, su umbral de valoración también entiendo y así me lo han ratificado con cruceristas con los cuales he hablado, que no es un producto Premium, pero si que está en un nivel  superior a otras navieras del mismo segmento y nicho de mercado, el Ruby en Europa tiene algo a favor en algunas salidas tendrá asistencia en castellano ofrecida por su operador principal Mundomar Cruceros, aparte deciros que os vais a encontrar un montón de tripulación de habla hispana, con lo cual ningún miedo a ello. Es una barco agradable sin mucho recargamiento, pero fácil de moveros por él, es verdad que también tiene algunos contras, como puede ser algunas partes de la distribución sobre todo en las cubiertas superiores, pero tampoco representan un gran problemas solo días de adaptación, para los amantes del sol y agua os vais a encontrar mucha tumbona y piscinas donde poderos expandir una recomendación la piscina del Lotus Spa también es de uso gratis usarla, porque al estar al lado del The Sanctuary  se cree que pertenece  a este.

6 comentarios

  • Buenos dias estimada amiga, estoy de acuerdo contigo plenamente, pero aparte del barco como tal, tambien valoraria, servicio, tripulación, cruceristas que me rodean, osease otras variables aparte del propio barco que van hacer que tengan una experiencia inolvidable

    Un saludo y gracias por leerme

  • Creo que lo mejor de un crucero es sin duda el barco, si no te gusta, no te sientes cómodo por muchas escalas interesantes que haya no es un viaje redondo. Los transatlanticos son ideales para disfrutar de un buen barco, no tienes que bajar, el ambiente es muy relajado la media de edad es baste alta, no hay niños… los 23 dias en el Grand Princess se me hicieron cortos.
    Me gustaria visitar el Rubi Princess en Barcelona para poder opinar.
    fpitxu

  • Viajamos el 15 de julio con dos niñas de 11 y 14. Cogí este crucero de casualidad ya que queriamoss ir en el Equinox pero ya no habia plazas. Con Celebrity ya he viajado en mas ocasiones y me gusta pero me imagino que con lo que cuentas no me voy a arrepentir con esta compañia.
    Me gustaria que contaras mas cosas. gracias.

  • Despues de leer tu relato me han vuelto las ganas de volver a un Princess.. y como bien dices es una gran desconocido del mercado español.. Nunca es tarde para navegar en buenas navieras..