chimenea

NCL Epic, y una taza de café


Después de pasado unos días desde mi llegada del NCL Epic, creo que ha llegado la hora de expresaros mis sensaciones de este barco, que no de la  compañía en la cual he viajado en distintas ocasiones. En este momento ante  la taza del café, un estado de animo muy tranquilo,  todavía con el crucero muy fresco,  voy a intentar ser todo lo objetivo que se puede ser, desde la vertiente de narrador, comunicador  y está es la más difícil la de huésped, porque donde sitúas la raya que delimita todas estás facetas. También es verdad que me había planteado no escribir, pero alguien me hizo la reflexión “La gente de tu portal que te sigue, merece que le cuentes  tu vivencia”. Con lo que inicio una serie de relatos, sobre el #NCL_Epic, pero el más importante, para mi,  será uno que estoy intentando convencer a alguien para que lo escriba, mi hija.

 Para comenzar deciros que el NCL Epic, es un barco para mi diferente, la primera vez que lo vi,  lo denomine el “Pato feo” en el no cabe diminutivos, después de una estancia de siete días a bordo, su Freestyle sigue siendo el mismo que un día me cautivo, su tripulación encantadora, amable, servicial. Cuando te acercas a este “Pato feo”, te da la sensación, como que alguien ha querido meter en un solo barco, lo que tendría que haber ido en los que se quedaron en el tablero de dibujo, un barco que hasta la altura de la cubierta de la zona de agua (piscinas), tiene un diseño que recuerda mucho a los ya realizados por el astillero  STX en Saint Nazaire, luego viene esa zona superior en su proa donde se hayan las zonas de villas, que me trae a la cabeza aquella famosa frase “ Hoy he tenido un sueño “ ningún barco de crucero debería tener esa joroba en su proa.

 Cuando penetras en sus entrañas el “Pato feo”, se empieza a transformar, se siente que los diseñadores en sus mesas de dibujo han pasado horas y horas para intentar buscarle armonía en todas sus líneas interiores, pero se han olvidado de una cosa , un barco no puede estar, ser diseñado o obviar a dos elementos que sin ellos no tendría razón de existencia, el mar y la luz, para mi el Epic es un barco oscuro, a cualquier hora que pasees por el. Una de las partes que más disfruto de un barco y que hasta ahora siempre me han encantado, son su cubierta de paseo, donde el aire, el sol y el rugir de las olas que se generan a tu paso te dan  una sensación de libertad, de minimalismo envuelto en esa mar,  que para mucho de nosotros han dejado escapar en este barco.

 ¿Porque se embarca uno en este tipo de barco?, creo, es más  estoy convencido, que siempre hay que probar todas las opciones, para poder calibrar en su justa medida, primero si te gusta y segundo si eres capaz de recomendarlo aquello que te leen, a tus amigos y allegados, el embarcarme en el NCL Epic, vino dado por está premisa ante marcada, la segunda es por mi fidelidad a una marca como NCL y a un estilo como el Freestyle, por último y como estoy seguro que muchos de vosotros lo entenderán, no somos dueños de nuestros actos, sino que nuestros hijos lo marcan, mi hija fue ver esa zona de toboganes con que está dotado el Epic, fue verle su sonrisa y entender que ya se estaba tirando mentalmente con su flotador por el tobogán.

Se me está acabando la taza de café, con lo cual, también se está terminando este primer relato, no intenta ser,  nada más que las pinceladas de alguien que solo es un narrador de sus vivencias y sensaciones, si os gustan, seguiré durante unos días más llenando mi taza de café, intentaré describiros en otros relatos los aspectos que más me han gustado,  también aquellos que creo,  en  mi modesta opinión se podrían haber mejorado del “Pato feo”.

¿Qué cómo acaba el cuento?, pues cada uno de vosotros haréis que se convierta en cisne según,  te  lo haya hecho vivir con este relato, aparte para algunos que habéis tenido la oportunidad de crucear en el, pensareis que …………………, seguid vosotros con el final, ya no me queda café en la taza, y como dijo el sabio, es inteligente dejar libre la imaginación de cada uno.

 

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